jueves, 22 de septiembre de 2016

Hercules Contra los Monstruos


Los Doce Trabajos de Hércules

Primer Trabajo: El León de Nemea 

El primer trabajo que Euristeo impuso a Heracles fue dar muerte al león de Nemea, hijo de los monstruos Ortro y Equidna, fiera temible cuya piel era invulnerable a toda clase de armas. Heracles intentó matarlo con una maza pero sólo logró asustarlo, el león se introdujo en su cueva y Hércules lo siguió y luchó con la fiera cuerpo a cuerpo, estrangulándola. Presentó el cadáver del animal a Euristeo, quien, asombrado y aterrorizado, le prohibió que volviera a entrar jamás en la ciudad; en adelante debía exhibir los frutos de sus trabajos ante las puertas de Micenas. Euristeo ordenó a sus herreros que le fabricasen una jarra de bronce que escondió bajo tierra. En adelante, siempre que se anunciaba la llegada de Heracles, se refugiaba en ella y enviaba sus órdenes por medio de un heraldo. Utilizando las garras del león, Hércules lo despellejó y llevó a partir de entonces su piel invulnerable como armadura, y su cabeza como casco. El león de Nemea, tras su muerte, se convirtió en la constelación Leo. Segundo trabajo: La Hidra de Lerna 

Segundo Trabajo: Ordenado por Euristeo fue la destrucción de la hidra de Lerna, enorme serpiente multicéfala hija de Tifón y Equidna. Este monstruo había sido criado por la propia Hera para enfrentarlo a Heracles; sus cabezas se reproducían al ser cortadas, y exhalaban un vaho capaz de matar a todo el que se hallara cerca. Hércules, conteniendo la respiración, comenzó a luchar contra la hidra aplastando sus cabezas con una maza, pero enseguida brotaban otras nuevas. Hera envió un enorme cangrejo para que ayudase a la hidra, pero Hércules lo aplastó con el pie. Yolao acudió en ayuda de Heracles, y mientras éste cortaba las cabezas con una espada Yolao quemaba las heridas con una antorcha para evitar que se reprodujesen. Tras dar muerte a la hidra y desentrañarla, mojó sus flechas en la hiel del monstruo, a partir de entonces la más pequeña herida que estas flechas causasen sería letal. En premio a los servicios prestados por el cangrejo, Hera colocó su imagen entre los doce signos del Zodíaco (la constelación de Cáncer). Euristeo no consideró este trabajo como debidamente ejecutado, ya que su sobrino Yolao había ayudado a Hércules. 


Tercer Trabajo: La Cierva de Cerinia El tercer trabajo de Hércules consistía en capturar la cierva de Cerinia y llevarla viva a Micenas. Este animal tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro. Estaba consagrada a Artemis, ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro, y la única que había logrado escapar. Hércules persiguió a la cierva incansablemente día y noche hasta el mismo país de los Hiperbóreos. Aprovechando un momento en que el animal se detuvo a beber, Hércules inmovilizó sus patas delanteras con una flecha que hizo pasar entre el tendón y el hueso sin derramar sangre. Entonces la apresó y se la llevó a Micenas.

Cuarto Trabajo: El Jabalí de Erimanto Euristeo ordenó a Heracles que capturase vivo a un enorme jabalí que vivía en los bosques de Erimanto y que causaba estragos en los campos que rodeaban Psófide. De camino hacia Erimanto, Heracles hizo una parada para visitar a su amigo el centauro Folo, quien compartió con él su comida y su vino. Pero los otros centauros, al oler el vino que estaba especialmente reservado para ellos, montaron en cólera y atacaron a Hércules, quien los rechazó primero con teas y luego con sus flechas envenenadas, dando muerte a varios de ellos y poniendo en fuga a los demás. Mientras Hércules enterraba a sus víctimas Folo sacó una de las flechas de Heracles y la examinó, asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables. La flecha se le cayó y lo hirió en un pie, matándolo. Hércules enterró a su amigo con excepcionales honras fúnebres al pie de la montaña que tomó su nombre, y prosiguió en busca del jabalí. Hércules persiguió a la bestia durante horas, llevándolo hasta una zona cubierta de nieve donde saltó sobre su lomo y lo ató con cadenas, llevándoselo sobre sus hombros a Micenas. Los colmillos del jabalí de Erimanto se conservaron en el templo de Apolo en Cumas. 


Quinto Trabajo: Los establos del Rey Augias Augias, rey de Elide, era el hombre que más ganado poseía en el mundo, los dioses habían hecho a sus rebaños inmunes a todas las enfermedades, y eran increíblemente fértiles. Pero Augias no había limpiado jamás sus establos, que esparcían un hedor insoportable por todo el Peloponeso. Además la capa de estiércol sobre la tierra de los valles era tan gruesa que ya no podían labrarse para sembrar grano. Euristeo ordenó a Hércules limpiar aquello en un solo día, sonriendo al imaginar al héroe cargando el estiércol en cestos y llevándoselo sobre sus hombros. Heracles, sin mencionar el mandato de Euristeo, convino con Augias en que, si lograba limpiar todo aquello en un solo día, obtendría a cambio la décima parte de los rebaños. Hércules derribó dos de las cuatro paredes de cada establo, tras lo cual desvió de sus cursos los ríos Alfeo y Peneo, consiguiendo que las aguas se llevasen todo el estiércol de los establos, así como el que cubría los valles. Pero Augias, al enterarse de que Euristeo ya había ordenado a Hércules limpiar sus establos, se negó a pagar lo acordado. Heracles pidió que el caso se sometiera a arbitraje, el hijo de Augias declaró ante los jueces que su padre había hecho un trato con Hércules, por lo cual Augias, lleno de cólera, desterró de Elide a su hijo y a Hércules, afirmando que los dioses de los ríos, y no él, habían realizado el trabajo. Euristeo, por su parte, no consideró el trabajo como uno de los diez, ya que Hércules había sido contratado por Augias. 

Sexto Trabajo: Las Aves del Lago Estínfalo Hércules recibió de Euristeo la orden de expulsar del lago Estínfalo a ciertos pájaros comedores de hombres y ganado que tenían picos, alas y garras de bronce y cuyos excrementos venenosos arruinaban los cultivos. Heracles no podía ahuyentar a las aves con sus flechas, pues eran demasiado numerosos. Atenea le entregó un par de címbalos de bronce, que Hércules agitó con fuerza produciendo tal estruendo que las aves, enloquecidas de terror, alzaron el vuelo. Muchas de ellas fueron derribadas por las flechas de Hércules, y las restantes huyeron hacia la isla de Ares en el Mar Negro, donde fueron encontradas años después por los Argonautas. 

Séptimo Trabajo: El Toro de Creta El rey cretense Minos había prometido a Poseidón sacrificar en su honor un hermoso toro. Minos incumplió su promesa y Poseidón, como venganza, volvió loco al animal e hizo que Pasífae, esposa de Minos, se aparease con él, concibiendo al Minotauro. El toro, que arrojaba llamas por la boca, recorría la isla destrozándolo todo a su paso. Euristeo ordenó a Hércules que capturase al toro. Tras una ardua lucha, Hércules doblegó al monstruo y lo llevó vivo a Micenas, donde Euristeo quiso consagrarlo a Hera, quien rechazó el regalo. El toro fue puesto en libertad, atravesó la Argólide, cruzó el istmo de Corinto y se quedó en la llanura de Maratón, donde posteriormente lo encontraría Teseo. Octavo trabajo: Las Yeguas de Diomedes 

El Octavo Trabajo impuesto por Euristeo consistía en capturar las cuatro yeguas comedoras de hombres del rey tracio Diomedes. Este las tenía atadas con cadenas, y las alimentaba con la carne de sus inocentes huéspedes. Hércules partió hacia Tracia con un grupo de voluntarios; tras derrotar a los hombres de Diomedes Hércules arrojó el cuerpo de éste, todavía con vida, a sus yeguas, quienes tras devorarlo se volvieron tan mansas que el héroe pudo uncirlas al carro de Diomedes y llevárselas a Micenas, donde fueron consagradas a Hera. Durante la lucha las yeguas devoraron a Abdero, amigo de Hércules, quien había quedado encargado de custodiarlas. Hércules fundó en su honor la ciudad de Abdera. 

Noveno Trabajo: El Cinturón de Hipólita Hipólita, reina de las amazonas, llevaba un cinturón regalo de Ares, el dios de la guerra. Euristeo quiso regalar este cinturón a su hija Admete, e impuso a Heracles la tarea de conseguirlo. Los amigos de Hércules se unieron a él en su aventura para ayudarlo a vencer al poderoso ejército de las amazonas. Embarcaron hacia Escitia, región próxima al Mar Negro, y desembarcaron en el puerto de Temiscira, donde Hipólita fue a visitarlos. Sintiéndose atraída por el musculoso cuerpo de Hércules, Hipólita le ofreció el cinturón como prenda de amor. Mientras tanto Hera, disfrazada de amazona, había difundido el rumor de que los extranjeros planeaban raptar a Hipólita; las amazonas, encolerizadas, atacaron la nave de los griegos. Heracles, sospechando una traición, mató a Hipólita y le arrebató el cinturón; tras una dura batalla en la que Heracles dio muerte a todas las jefas amazonas obligó a huir a su ejército. En el camino de vuelta Hércules, al pasar cerca de Troya, vio a una muchacha encadenada a unas rocas. Se trataba de Hesíone, hija del rey troyano Laomedonte, quien había sido castigado por Poseidón (el Dios de los Mares) por haber incumplido un trato. Hesíone sería sacrificada a un monstruo enviado por Poseidón. Hércules rompió las cadenas de Hesíone y se ofreció a matar al monstruo a cambio de dos yeguas inmortales que Zeus había regalado a Laomedonte. Hércules dio muerte al monstruo pero Laomedonte se negó a cumplir lo pactado, tras lo cual Hércules se hizo de nuevo a la mar, jurando vengarse. 

Décimo Trabajo: Los Bueyes de Geriones Para realizar su décimo trabajo, Hércules tuvo que viajar a los confines del mundo. Euristeo le ordenó que le trajese el ganado del monstruo Geriones, quien tenía tres cabezas, seis brazos y seis piernas y cuya fuerza era extraordinaria. Geriones vivía en la isla de Eriteya, en el extremo occidente, más allá del río Océano, sus rebaños pastaban cerca de los de Hades y estaban al cuidado del pastor Euritión y del perro Ortro, monstruo bicéfalo hermano de Cerbero, el guardián de los infiernos. Al llegar a Tartesos, en el estrecho que separaba Europa de la antigua Libia (el actual Estrecho de Gibraltar) Hércules, para conmemorar su largo viaje, levantó dos columnas, una en Europa y otra en África. Helio brillaba sobre Hércules y éste, enfadado por el intenso calor que le impedía trabajar, disparó una flecha al dios, quien protestó malhumorado. Hércules se disculpó por su acción y destensó su arco, Helio ofreció entonces a Hércules la copa de oro que le servía para trasladarse cada noche del occidente al oriente, en la que Heracles navegó hasta la isla de Eriteya. Al llegar a la isla el perro Ortro y el pastor Euritión se abalanzaron sobre el héroe, quien los mató de un mazazo. Avisado por el pastor de Hades, Geriones alcanzó a Hércules y lo obligó a luchar, siendo traspasado por sus flechas. Seguidamente Hércules embarcó el ganado en la copa de Helio y se dirigió de nuevo a Tartesos para devolvérsela. Luego, continuó su camino bordeando las costas mediterráneas, donde hubo de defender varias veces su botín de los ataques de los ladrones de ganado. En Italia vivió numerosas aventuras; al pasar por Liguria fueron tantos sus asaltantes que agotó todas sus flechas y tuvo que dirigir una plegaria a Zeus para que le enviase una lluvia de piedras, gracias a las cuales pudo librarse de sus enemigos. Al llegar a Micenas Hércules entregó el ganado a Euristeo, quien lo sacrificó en honor a Hera.

Undécimo Trabajo: Las Manzanas de las Hespérides Al no considerar Euristeo como válidos dos de los diez trabajos que había impuesto a Hércules (la destrucción de la hidra y la limpieza de los establos de Augias) impuso a éste dos nuevas tareas, la primera consistía en recoger los frutos del manzano de oro, regalo de bodas de la Madre Tierra a la diosa Hera, esposa de Zeus. Este manzano estaba plantado en un jardín situado en el extremo norte de la Tierra, custodiado por las ninfas Hespérides -hijas del titán Atlante, castigado por Zeus a sostener eternamente la bóveda del cielo- y el dragón Ladón, monstruo de cien cabezas hijo de Tifón y Equidna. Hércules no sabía cómo llegar al jardín por lo que se dirigió hacia Iliria en busca del dios Nereo, conocedor del secreto, a quien obligó a revelar la situación del jardín; Nereo intentó escapar adoptando múltiples formas, pero al final se vio obligado a revelar el secreto. Al pasar por el Cáucaso Hércules se encontró con Prometeo, quien por haber entregado el secreto del fuego a los hombres había sido castigado por Zeus a una horrible tortura: encadenado a una montaña, un águila monstruosa lo atacaba a diario y le devoraba el hígado, que crecía de nuevo al irse el águila. Hércules mató al águila de un flechazo y liberó a Prometeo quien, en agradecimiento, desveló a Hércules el secreto de cómo obtener las manzanas: no debería ser él quien las arrancase del árbol, sino Atlante, y advirtió a Hércules que no debía aceptar la propuesta que Atlante le haría a continuación. Atlante estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de librarse aunque sólo fuese por unos momentos de la terrible carga que soportaba, Hércules le ofreció sostener él mismo la bóveda del cielo si Atlante le traía las manzanas de oro; como Atlante temía al dragón Ladón, Hércules lo mató con una flecha, tras lo cual relevó a Atlante sosteniendo la bóveda celeste mientras éste obtenía las manzanas. Atlante, feliz al verse liberado de su carga, propuso a Hércules llevar él mismo las manzanas a Euristeo. Heracles, recordando la advertencia de Prometeo, fingió estar de acuerdo y pidió a Atlante que se hiciese cargo del peso durante unos momentos mientras él se colocaba una almohadilla en la cabeza para estar más cómodo. Atlante dejó las manzanas en el suelo y volvió a soportar su carga, Hércules cogió las manzanas y se despidió. Tras vivir una serie de aventuras en Libia y Egipto Hércules regresó a Micenas donde entregó las manzanas a Euristeo, quien las devolvió a Hera.


Duodécimo Trabajo: La Captura de Cerbero El último trabajo fue el más peligroso de todos, Euristeo ordenó a Hércules descender al Tártaro (el Reino de los Muertos), los dominios del temible Hades, y capturar a Cerbero, perro monstruoso hijo de Tifón y Equidna, que tenía tres cabezas, una serpiente por cola y cabezas de serpiente a lo largo de su cuerpo. Cerbero era el guardián de la puerta de entrada al Tártaro. Antes de descender al Tártaro Hércules se dirigió a Eleusis, donde el sacerdote Eumolpo lo inició en los Misterios Eleusianos, ritos sagrados purificadores preparatorios para la vida en el Mundo Subterráneo. Una vez preparado, Hércules descendió al Tártaro, guiado por Hermes y Atenea. Aterrado por el aspecto de Hércules, el barquero Caronte lo transportó sin reparos a la otra orilla de la laguna Estigia; cuando Hércules bajó de la barca de Caronte los espíritus de los muertos huyeron aterrados, con excepción de Meleagro y la Gorgona Medusa. Al ver a Medusa desenvainó su espada, pero Hermes lo tranquilizó diciéndole que no era más que un fantasma; cuando apuntó con una flecha a Meleagro, éste se rió diciéndole que nada tenía que temer de los muertos, y tras una charla amistosa Hércules, conmovido por la triste historia de Meleagro, prometió a éste que se casaría con su hermana Deyanira. Más adelante Hércules se encontró con Teseo y Pirítoo, a quienes Hades retenía vivos en el Tártaro, pegados a la Silla del Olvido desde que bajaron con la intención de raptar a Perséfone (esposa de Hades); Hércules consiguió liberar a Teseo pero tuvo que dejar atrás a Pirítoo. Luego liberó a Ascálafo de la roca bajo la cual lo había encarcelado Démeter (madre de Perséfone). Viendo la sed que sufrían las almas de los muertos Hércules quiso sacrificar una de las vacas de Hades para que pudieran beber su sangre, siendo atacado entonces por el pastor de Hades, Menetes; cuando Hércules estaba a punto de acabar con Menetes apareció Perséfone, quien rogó a Hércules que perdonase la vida a su rival y condujo a Hércules al palacio de Hades. Cuando Hércules pidió el perro Cerbero a Hades éste le dio permiso para llevárselo si conseguía dominarlo sin emplear armas. Tras un prolongado forcejeo con Cerbero logró vencerlo y se lo llevó a Micenas, y tras presentarlo ante Euristeo lo devolvió a Hades.


La Tela de Penélope


Penélope (en griego Πηνελόπη y en latín, Penélope) es un personaje de la Odisea, uno de los dos grandes poemas épicos atribuidos a Homero. Penélope es la esposa del personaje principal, el rey de Ítaca, Odiseo. Ella espera durante veinte años el regreso de su marido de la Guerra de Troya. Por esta razón se le considera un símbolo de la fidelidad conyugal hasta el día de hoy. Mientras su esposo está fuera, Penélope es pretendida por múltiples hombres. Para mantener su castidad ante la ausencia de su marido, ésta idea un gran plan. Les dice a los pretendientes que aceptará la desaparición de Odiseo, con la consecuente promesa de un nuevo enlace, cuando termine de tejer un sudario, para cuando falleciese el ex rey Laertes, en el que estaba trabajando. Para mantener el mayor tiempo posible este tejido en elaboración, procura deshacer por la noche lo que creó durante el día, y de esta forma soporta los veinte años. Justo cuando Odiseo llega a casa, Penélope termina la labor, Odiseo mata a los pretendientes y permanece con ella. Hay diversas leyendas que cuentan lo que ocurrió después del retorno de Odiseo a Ítaca, recopiladas en breves resúmenes en la Biblioteca mitológica de Apolodoro (Epítome vii.34). Su marido Odiseo se fue a Tesprocia a realizar una serie de sacrificios que le había encomendado Tiresias (Odisea, XI) y acabó casándose con la reina Calídice. Una vez muerta ésta, Odiseo regresó a Ítaca y descubrió que Penélope había dado a luz a Poliportes. Tiempo después, Telégono -hijo de Circe y Odiseo- llegó a Ítaca y mató, sin saber que era su padre, a Odiseo. En cuando lo descubrió, arrepentido, llevó el cadáver de su padre y a Penélope hasta Circe: allí, ella se casó con Telégono y Telémaco con Circe, lo cual hizo que su nuevo marido y Penélope fueran inmortales. Penélope fue seducida por Antínoo y por ello Odiseo la devolvió junto a su padre -Icario- y fue madre de Pan junto a Hermes. Penélope fue seducida por Antínoo y por ello Odiseo la mató.

El Concierto de las Ranas


En la mitología griega, Leto (en griego antiguo Λητώ Lêtố, en dórico Lato, ‘el olvido ’) es una hija de los titanes Ceo y Febe, en el panteón olímpico, madre con Zeus de los mellizos Apolo y Artemisa. En la mitología romana su equivalente, como madre de Apolo y Diana, es Latona. Con su hermana Asteria, fue venerada como diosa de la noche y alternativamente de la luz del día .
En Creta, en la ciudad de Dreros, el arqueólogo griego Spyridon Marinatos excavó en 1935 un templo de hogar del siglo VIII a. C. en el que halló tres estatuillas de culto de la tríada apolínea: Apolo, Artemisa y Leto.
La estatuilla de Leto fue realizada en el estilo orientalizante temprano de finales del siglo VIII a. C. (o bien hacia el 650 a. C.), usando la técnica del sphyrelaton: martillando láminas de bronce sobre un núcleo de madera que les daba forma. Tiene 40 o 45 cm, y posee un cuerpo y vestido de estilo geométrico que anticipa ya el estilo dedálico. Walter Burkert señala en Greek religion que en Festos aparece relacionada con un rito de iniciación. Leto era la diosa principal de la Licia anatolia. Su santuario, el Letoon cerca de Janto, unía la confederación licia de ciudades-estado. La gente de Cos también reclamaba a Leto como suya. Una medida de una diosa Leto tan primordial puede reconocerse en su padre titán, cuyo nombre, «Ceo», lo vincula con la esfera del cielo de polo a polo; y su madre, cuyo nombre, «Febe», es precisamente el epíteto «pura» y «purificadora» de la luna llena. Nacimiento de Artemisa y Apolo Zeus había intentado violar a la hermana de Leto, Asteria, que se escaparía transformándose en codorniz, arrojándose al mar y convirtiéndose en la isla flotante Ortigia. Hera persiguió a Leto y logró que nadie la acogiera salvo la isla Ortigia, que estaba desierta. Trató Hera de impedir el nacimiento prohibiendo a su hija Ilitía, diosa de los partos, que la atendiera. Cuando ya tenía Leto un retraso de 9 días, conmovieron sus dolores a los dioses, que hicieron que naciera primero Artemisa para ayudar a su madre en el alumbramiento de Apolo. La isla Ortigia quedó fijada al fondo con 4 columnas, y cambió su nombre por el de Delos, que significa brillante (por Apolo, dios de la luz). Hera consiguió que Gea creara a la serpiente Pitón para que devorase a los niños, pero Apolo se hizo mozo en sólo 4 días y mató a la serpiente. Perseguidos por Hera, Leto, Artemisa y Apolo llegaron a un estanque, y, cuando iba la madre a dar de beber a sus hijos, unos campesinos, instigados por Hera, removieron el agua y la enturbiaron con el barro. Zeus los castigó convirtiéndolos en ranas. Apolo y Artemisa fueron grandes protectores de su madre, y mataron al gigante Ticio por intentar violarla. También la defendieron de las burlas de Níobe, esposa de Anfión, con el que había tenido 7 hijos varones y 7 hembras, y se burlaba de Leto por su escasa descendencia. Níobe fue castigada a ver morir por las flechas de Apolo y Artemisa a todos sus hijos salvo Cloris. 
 
Según unas versiones, después de mucho andar, Leto encontró asilo en una pequeña isla desierta conocida como Ortigia entre los dioses donde pudo tener a sus dos hijos. Apolo dios del sol y de la luz y Artemisa, la diosa virgen de la cacería, nacieron en esta isla perdida, y por eso cambió sus nombre a Delos, la brillante, y además fue recompensada por los dioses, quienes le otorgaron cuatro columnas bajo ella para que siempre estuviera firme.
De acuerdo con otras interpretaciones, la maldición de Hera fue que Leto no podía parir en ningún lugar donde llegaran los rayos del sol. Ante esto, Zeus ordenó a Bóreas que llevara a Leto ante Poseidón (dios del mar), quien fabricó una bóveda con las olas del mar por encima de la isla, y así al reguardo del Astro Rey, Leto pudo tener sus hijos.
Leto tuvo que sufrir los dolores de parto durante nueve días y nueve noches, ya que si bien todas las diosas llegaron para asistirla en la empresa, Hera y Ilitía, quien era la diosa de los alumbramientos, se habían quedado en el Olimpo. Al cabo de los nueve días, todas las divinidades llamaron a Ilitía, con la condición de que si iba le regalaban un collar de oro y ámbar de nueve codos de longitud. Ante esto, Ilitía no se negó y los divinos niños nacieron.
Pero la ira de Hera era inagotable e incansable, por lo que Leto se vio obligada a huir a la tierra de los Hiperbóreos, su residencia más común, transformada en loba. Es debido a esto que Apolo recibía el epíteto de Licógenes que quiere decir hijo de lobo.

La Saga de Edipo







Se ha hablado mucho de la vida equivocada de Edipo, del error respecto a su identidad, del precio que tiene que pagar por ese error, etc. Pero después de Edipo Rey, tras la escena final presidida por la auto mutilación de Edipo y previamente por el suicido de Yocasta, empieza un período oscuro y muy largo en el ciclo de Edipo que es el período de su herrancia. Se trata de su peregrinaje por las tierras de Grecia, un periodo con del cual no tenemos información literaria más que algunas evocaciones a posteriori. Tenemos la última gran obra de Sófocles escrita a sus 80 años que es Edipo en Colono, que es una obra alrededor del próximo fin y muerte de Edipo. En esa obra hay cierta rememoración de lo que han sido todos estos años, pero es una rememoración que no da datos Nos sucede un poco lo que ocurre con el ciclo legendario de Cristo narrado en los evangelios. Tenemos una información detallada del nacimiento de Jesús e incluso de la huida de sus padres con él a Egipto. Luego tenemos una oscuridad informativa hasta sus últimos tres años. Con Edipo ocurre lo mismo. En Edipo rey se reconstruye al detalle lo que ha sido esa identidad equivocada, y por tanto la falsa sabiduría del hombre reconocido como el más sabio de su época. Tenemos un larguísimo período de oscuridad del cual la literatura no da ninguna información. Nos podemos imaginar algún hombre peregrinando, ciego, de pueblo en pueblo. Tenemos incluso informaciones plásticas y antropológicas para recrear la escena. Probablemente se debía parecer mucho a estos personajes sagrados que aún hoy se pueden divisar por las zonas rurales de la India que van de pueblo en pueblo peregrinando con su bastón. Nos podemos imaginar eso, y finalmente, tras este largo peregrinaje al que según el criterio de Sófocles Edipo adquirió una auténtica sabiduría, que es una sabiduría lenta, de sedimentación, reflexiva a través de estos años de nomadismo, llegamos a esta gran escena culminante que creo que literariamente es extraordinaria pero que curiosamente se cita poco y se representa menos.
Edipo Rey es la historia de un hombre perseguido y señalado por la fatalidad: un oráculo ha advertido a Edipo que dará muerte a su padre y se casará con su madre. Es por eso que esforzándose por huir de ese destino abandona la ciudad donde creció. Pero años más tarde, cuando ha superado muchos incidencias, obteniendo el trono de Tebas (al salvarla del poder de la Esfinge que la tenía sometida) y la felicidad y el afecto de su pueblo, descubre dolorosamente que no ha hecho más que cumplir las predicciones del oráculo. El texto dramático se refiere, precisamente, al descubrimiento de esa temible verdad por parte de Edipo y al intenso desgarramiento que lo lleva entonces a arrancarse los ojos. 
Cuando comienza el drama, todo, realmente, se ha cumplido ya. (La muerte de Layo a manos de Edipo y su matrimonio con Yocasta, la propia madre). Cada escena se convierte así en un paso más que lo va acercando al desastre de comprobar la verdad de las predicciones. Aun los esfuerzos encaminados a tranquilizarlo no hacen más que aumentar su angustia. Sin embargo este hombre, modelo aparente de honestidad, prosigue las investi­gaciones, afrontando el temor, hasta que al fin da con la verdad. Es, entonces, cuando horrorizado se ciega a sí mismo. 
Rey de Tebas. Hijo verdadero de Layo y Yocasta, reyes de Tebas. Hijo adoptivo de Pólibo y Mérope, reyes de Corinto. Sobre él recae toda la tragedia, pues sin conocer su verdadero parentesco asesina al padre y se casa con la madre.) 
Figura central de la tragedia, personifica en sí los rasgos fundamentales de la naturaleza humana, capaz tanto de las acciones más nobles como de las más oscuras y censurables. 
Como héroe trágico, Edipo es un ser trascendental que busca ir más allá de la apariencia de los hechos, queriendo encontrar las últimas causas y dispuesto a afrontar todas las consecuencias derivadas de sus actos. 
De naturaleza violenta y rapidez para la acción, Edipo en su carácter es ambiguo, como todos los hombres. Puede pasar fácilmente de la benevolencia al odio y es capaz, aun en medio del desgarramiento, de acceder a la ternura. Es, igualmente, el rey que se cree poderoso y sabio, seguro de su autoridad que emplea, inclusive, para someter a otros en determinados momentos (en su actitud ante Tiresias o ante el pastor que le recibió siendo niño, cuando se niegan a hablar), así como el rey justo, preocupado por el bienestar de su pueblo antes que por el suyo propio. 
En el aspecto cultural, Edipo es un hombre interesado por la verdad, que apela a las leyes de la razón y le da al conocimiento gran importancia como instrumento del poder. 
Como personaje literario, Edipo simboliza por excelencia al hombre, tal como es realmente: contradictorio, desconocido a veces para sí mismo; que se cree íntegro pero que termina horrorizándose cuando conoce el fondo de sus deseos y sueños. 

Edipo es, finalmente, el hombre que con su sufrimiento paga el duro precio de pretender ser libre en un mundo que, desde antes de su nacimiento, le ha predeterminado. 
El nombre Edipo, Oedipous, en griego, significa "el de los pies hinchados". Edipo, recién nacido, fue condenado a muerte por su padre Layo, rey de Tebas, temeroso de que se cumpliera el oráculo que le había anunciado que su hijo le mataría. El soldado encargado de darle muerte se compadece del niño y lo deja colgado de la rama de un árbol en el bosque Citerón, según narra el mito. Pero, en la Grecia antigua (época en la que se ubica el mito, unos sesenta o setenta años antes de la guerra de Troya), el recién nacido no era socialmente aceptado hasta que la Asamblea no lo aprobaba. Para que esto ocurriera, debía tratarse de una criatura sana. Cuando padecía de un defecto congénito, la criatura era abandonada a su suerte en un bosque y esta acción no era considera mala. Esto aconteció con Edipo. Pero él fue rescatado por unos pastores y éstos lo entregan a los reyes de Corinto, que lo adoptan. Si se le puso el nombre Edipo fue porque sus pies tenían un defecto notorio. En un vaso del siglo V a. de c., que se encuentra en el museo Gregoriano del Vaticano, están representados Edipo y la Esfinge. Ella está ubicada en una columna trunca, Edipo, sentado en una roca, calmo y pensativo, apoya una mano en el mentón. Un sombrero de alas anchas, manto de viajero y un largo bastón.En Edipo Rey, cuando Edipo cuenta a Yocasta su pelea en la encrucijada de Fócida en la cual morirá su padre, al que desconoce, Sófocles pone en su boca estas palabras:"No sufrió igual castigo, pues al punto lo golpeé con mi bastón". Edipo, con pies defectuosos, Para evitar el infausto oráculo según el cual matará a su padre y se casará con su madre, Edipo es arrojado al nacer por mandato de su padre ,Layo ,rey de Tebas, a un monte infranqueable,donde por azar lo encontrará un pastor al servicio de Pólibo,rey de Corinto.Este rey no tenía hijos y criará a Edipo como si fuera propio.Mas tarde Edipo se entera por casualidad de que Pólibo no es su padre y marcha a Delfos para preguntar al oráculo por su origen.En la respuesta del dios descubre horrorizado que matará a su padre y se casará con su madre.De vuelta de Delfos se encuentra por azar con un hombre que le impide el paso.Discuten y el enfrentamiento acaba con la muerte del viejo.Este era Layo ,rey de Tebas.Después Edipo se enfrenta a la esfinge,monstruo que atemorizaba al pueblo de Tebas y la vence al revelar el enigma que ésta proponía.El premio por haber liberado al pueblo de este mal es la mano de la reina viuda,Yocasta,que por azar , era su madre. 
Pero Edipo acabará encontrándose en una vía trágica,un camino sin retorno.Un nuevo mal se abate ahora sobre Tebasy Apolo,dios de Delfos,revela que la ciudad será liberada si se castiga al asesino de Layo.Edipo comienza las investigaciones,pero el proceso por desenmascarar al culpable llevará a nuestro protagonista al conocimiento de sí mismo:este conocimiento arrastrará a la ruina a aquel que, ante el pueblo se ufanaba de conocer los enigmas y ser el mas poderoso,aquel a quien todos miraban con envidia.Pero la heroicidad de Edipo está en perseverar en su conocimiento hasta el final,a pesar de presentir que esta lucha acabará fatalmente para él .
Cuando Edipo enfrenta a la Esfinge, ésta le propone un enigma. Esto era lo que hacía el monstruo con todos los viajeros que se cruzaban en su camino. Experta en el arte de los enigmas, enseñada por las Musas, la Esfinge, ante la respuesta desacertada, descuartizaba y devoraba a sus víctimas. Edipo, como parte del destino trágico que lo conduce a casarse con su propia madre y descubrir que ha matado a su padre, debe vencerla.
¿Quién es Edipo? Es el hijo de Layo y Yocasta, reyes de Tebas. Su padre, enterado por el oráculo de que su hijo lo matará ocupando su puesto, decide asesinarlo. El soldado encargado de matar al bebé recién nacido, lo abandona en el bosque, sin atreverse a matarlo. Será recogido por unos campesinos y entregado a los reyes de Corinto, los que nunca le dicen que es adoptivo. Ya convertido en hombre, Edipo consulta al oráculo. Este le dice que matará a su padre y se casará con su madre. Huyendo de su destino, Edipo, ignorando quiénes son sus verdaderos padres, se marcha de Corinto. Y va a Tebas. 
En una encrucijada del camino, se cruza con el coche de su padre, el rey de Tebas, Layo. Se produce una disputa y, en defensa de su vida, mata a su padre, aún ignorando que lo es. Al llegar a Tebas, se entera que la Esfinge, enviada por la diosa Hera para castigar a los tebanos, un ser con torso de mujer, alas de ave y cuerpo de león, asola la región. El que logre terminar con ella, será rey de Tebas, sucesor de Layo, y se casará con Yocasta, la reina. 
Edipo irá a enfrentar a la Esfinge. Sin saberlo, está cumpliendo con su destino. Ya ha matado a su padre y se casará con su madre cuando derrote a la Esfinge. Muchos años después, sabrá la verdad. Yocasta se suicidará y él se arrancará los ojos.

El mito asegura que la Esfinge preguntó a Edipo: "¿Qué animal camina en cuatro patas al amanecer, en dos al mediodía, en tres al atardecer?". La respuesta fue: "El hombre". Es el hombre, según se asegura, el animal que gatea siendo bebé, camina en dos pies luego, y, siendo viejo usa bastón. Sin embargo, Edipo no pudo haber contestado "el hombre". No es la respuesta acertada. El arte de los enigmas consistía en presentar lo esencial disfrazado, diseminando las pistas. Se los resolvía mediante una deducción lógica. El enigma que la Esfinge propone a Edipo, no define al "hombre". Caminar en cuatro y dos pies es una condición del hombre en la infancia y en la madurez. Hacerlo en tres no es una cualidad esencial del hombre. No todos los hombres, en su vejez, emplean el bastón. De hecho, muy pocos lo hacen


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Los Siete Contra Tebas



Los siete contra Tebas (en griego antiguo Ἑπτὰ ἐπὶ Θήϐας: Heptá epi Thēbas) es uno de los episodios más dramáticos de la mitología griega, siendo por ello uno de los preferidos por los dramaturgos clásicos, que incluyeron fragmentos de esta historia en sus obras, y en especial Sófocles con su serie de Edipo y Esquilo, que recogió la historia de los siete contra Tebas en una obra titulada de la misma forma. La historia de los siete contra Tebas podría entenderse como la continuación del drama personal de Edipo, rey de esta ciudad Beocia que, tal como predijo el oráculo, mató a su padre y se casó con su madre, si bien no era consciente de la verdadera identidad de éstos. Cuando el adivino Tiresias desveló el verdadero origen de Edipo y, en consecuencia, su parricidio y posterior incesto, la reina Yocasta (madre y esposa de Edipo a la vez) se ahorcó en su palacio poseída por la vergüenza. Edipo, desesperado, cogió un alfiler del vestido de Yocasta y se sacó los ojos con él. El hermano de Yocasta, Creonte, tomó las riendas de la ciudad y desterró a Edipo, que se fue huyendo de las Erinias y maldiciendo a sus dos hijos, Eteocles y Polinices, por el trato vejatorio que había recibido de ellos. Los hijos (y hermanos) de Edipo decidieron entonces hacerse cargo del trono tebano alternándose cada año uno en el poder. Pero cuando pasó el primer año Eteocles se negó a abdicar en su hermano y lo desterró de la ciudad alegando que no era apto para reinar. Entonces Polinices se dedicó a buscar aliados para su causa. Irónicamente acudió a Colono para pedir a su padre que le apoyara, pues se decía que un aliado de Edipo siempre saldría vencedor. Sin embargo, Polinices se encontró con una nueva maldición por parte de su padre, que sentenció que sus dos hijos se matarían entre sí y le vaticinó que nunca reinaría. Decepcionado, Polinices buscó apoyos en la ciudad de Argos, donde reinaba el rey Adrasto.Dada por finalizada la guerra, Creonte se autoproclamó rey de Tebas y declaró traidores a Polinices y a sus seguidores, prohibiendo, bajo pena de muerte, el darles sepultura. Pero su sobrina Antígona desafió su decreto y salió en la oscuridad de la noche para incinerar a su hermano. Creonte la sorprendió y, viendo también una buena oportunidad para librarse de una enemiga potencial, la condenó a ser enterrada viva en la tumba de Polinices. Encargó a su hijo Hemón esta tarea, pero el joven, que era amante de Antígona, primero le suplicó piedad y después, al no conseguirla, huyó con su amada, se refugiaron entre unos pastores y tuvieron un hijo al que llamaron Meón. Mientras tanto, Adrasto había ido a Atenas para suplicar al rey Teseo que intercediera ante la crueldad de que los cadáveres de sus héroes no pudieran ser recogidos y honrados por sus familiares. El ejército reunido por Teseo derrotó al ejército tebano y dio los cuerpos de los argivos a sus familias para que recibieran la debida sepultura. Como culmen a la tragedia, Evadne, la esposa de Capaneo, no quiso separarse de su marido ni en la muerte y se arrojó viva a la pira funeraria. Otra versión afirma que el adivino Tiresias hizo ver a Creonte que los dioses no estaban de acuerdo con su actitud, y le convenció de que sepultara a los vencidos. Pero cuando el rey, de mala gana, se disponía a enterrar a los argivos y a liberar a Antígona, ésta se había ahorcado para evitar ser enterrada viva. Hemón esperó a su padre en la tumba de Polinices y le asesinó cuando éste acudía a cumplir la palabra dada a Tiresias. Después el joven se suicidó a los pies del cuerpo pendiente de su amada Antígona con la misma espada con la que había matado a su padre. Eurídice, la esposa de Creonte y madre de Hemón, también se suicidó al conocer la muerte de ambos. [editar] ConclusiónLa marcha de los siete contra Tebas fue definida y considerada como la primera de las grandes guerras en Grecia, pues hasta entonces todas habían tenido como contendientes a países vecinos. Por esto destacó la marcha del ejército argivo desde el Peloponeso hasta Beocia, y su búsqueda de aliados en países como Arcadia o Mesenia. También los tebanos solicitaron ayuda de lugares tan lejanos como Fócide. Aunque la escena se repetiría en otras guerras como la de Troya, esta expedición también fue novedosa por la forma en que se desarrolló: un ejército derrotado en campo abierto se refugia en sus fortificaciones y otro ejército inexperto en asedios sufre las bajas provocadas por los proyectiles lanzados desde la ciudad y es finalmente derrotado cuando el contrario observa su debilidad y sale de su refugio. También cabe destacar que la victoria sobre los siete no supuso, ni mucho menos, el fin de los problemas en Tebas. Diez años después, los hijos de los paladines argivos muertos en la contienda planearon su venganza en la expedición que se conoce como de los epígonos, de la que salieron vencedores.

Dos Hermanos se Matan


Los mitógrafos coinciden en señalar a Edipo como padre de Polinices, pero hay distintas versiones acerca de la identidad de su madre. A veces se menciona que su madre era Yocasta y a veces a Euriganía. Maldición de Edipo a sus hijosEdipo descubrió que se había casado con su propia madre, Yocasta, y lanzó una maldición contra sus hijos Polinices y Eteocles en la que les deseó que se repartieran el reino de Tebas luchando entre ellos o, en otra versión, deseándoles directamente que se mataran el uno al otro. Reparto del trono de TebasPolinices y Eteocles decidieron repartirse el reino pactando que cada uno reinaría alternativamente durante un año. En el año en que no les tocase reinar, deberían ausentarse de Tebas, para tratar de evitar así la maldición lanzada por su padre. Tras un año de reinado de Eteocles, Polinices reclamó el cumplimiento del pacto, pero Eteocles se negó a ello. Los motivos de esta negativa no están claros y son diversos según los diferentes autores. Normalmente se dice sencillamente que Eteocles se negó a respetar el turno anual pero según Helánico de Lesbos, en realidad Eteocles había dado anteriormente a Polinices la posibilidad de escoger entre el trono y varios tesoros (el collar y el peplo de Harmonía) y Polinices había escogido la segunda opción. Polinices en ArgosHabiendo sido expulsado de Tebas por su hermano, Polinices se refugió en Argos. Llegó al palacio de Adrasto, al mismo tiempo que Tideo, que había sido desterrado de Etolia y se emprendió una lucha entre estos dos últimos. Adrasto detuvo el combate y, siguiendo un oráculo que había recibido mediente el cual casaría a sus dos hijas con un león y un jabalí, decidió que Deípile se casaría con Tideo y Argía con Polinices (puesto que Polinices había acudido cubierto con una piel de león y Tideo con la de un jabalí). Polinices tuvo con Argía varios hijos: Tersandro, Timia y Alastor. Tras conocer sus historias, Adrasto prometió a Polinices y a Tideo restituirlos en los tronos de los reinos de los que habían sido desterrados. Expedición de los siete contra TebasAdrasto formó un ejército para intentar lograr la toma de Tebas, mandado por siete caudillos. Uno de los caudillos, Anfiarao, se negaba a formar parte de la expedición, porque era adivino y sabía que iba a morir en la empresa pero Polinices sobornó a Erifila, su esposa, con el collar de Harmonía, para que decidiera en un arbitraje que su esposo tomaría parte en la expedición. Durante la marcha a Tebas se realizaron unos juegos fúnebres en honor de Arquémoro, un niño que había muerto accidentalmente mordido por una serpiente y en los que Polinices consiguió vencer en la prueba del pugilato. Tras llegar a Tebas, se inició el asedio de la ciudad. Durante el mismo, Polinices atacó la puerta defendida por su hermano Eteocles y decidieron retarse a un duelo singular, en el transcurso del cual se dieron muerte el uno al otro. Sepultura del cuerpo de PolinicesCreonte, que pasó a ocupar el trono de Tebas, se negó a que el cuerpo de Polinices fuera sepultado, por haber peleado contra su patria. Sin embargo, Antígona, hermana de Polinices, desobedeció la orden y le dio sepultura o bien arrojó un puñado de tierra sobre el cadáver, por lo que Antígona fue encerrada viva en una tumba, donde murió o, en otra versión, fue salvada por su prometido, Hemón.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Juan Enrique Dunant - Fundador de la Cruz Roja


Dunant nació en Ginebra, primogénito del hombre de negocios Jean-Jacques Dunant y su esposa Antoinette Dunant-Colladon. Su familia era muy devota del calvinismo y tenía gran influencia en la sociedad ginebrina. Sus padres enfatizaron el valor del trabajo social, según el ejemplo de su padre que era muy activo ayudando a huérfanos y presos liberados, mientras que su madre trabajaba con los enfermos y los pobres.

Muy influyente en la formación del joven Dunant resultó una visita a Toulon donde vio el sufrimiento de los presos. Dunant creció en el período del despertar religioso conocido como el Réveil, y a los dieciocho años se unió a la Sociedad Ginebrina de las Almas. Al año siguiente, junto a unos amigos, fundó la llamada «Asociación del Jueves», un grupo de jóvenes que se reunían para estudiar la Biblia y ayudar a los pobres, y pasó mucho de su tiempo libre ocupado en visitas a la prisión y trabajo social. El 30 de noviembre de 1852 fundó el capítulo ginebrino de la que sería el núcleo fundacional de lo que luego sería la «Asociación Cristiana de Hombres Jóvenes» (YMCA) y tres años más tarde intervino en la reunión de París dedicada a la fundación de su organización internacional, cuyos estatutos redactó.

A los veintiun años, se le obligó a dejar el Collège Calvin por sus malas notas, y empezó como aprendiz en la firma de cambio de moneda Lullin und Sautter. Después de que concluyera favorablemente, permaneció como empleado del banco. Dunant llegó a Solferino en la tarde del 24 de junio de 1859, el mismo día en que tuvo lugar una batalla entre los ejércitos austriaco y franco-piamontés que combatían en la guerra italiana. 38.000 heridos, agonizantes o muertos permanecían en el campo de batalla, y había pocos intentos para ayudarlos. Impresionado, el propio Dunant tomó la iniciativa de organizar a la población civil, especialmente las mujeres y las chicas jóvenes, para proporcionar asistencia a los soldados heridos,mutilados y enfermos. Carecían de suficientes materiales y el propio Dunant organizó la compra de lo que se necesitaba y ayudó a levantar hospitales de campaña. Convenció a la población para que atendiese a los heridos sin fijarse en qué bando del conflicto estaban por el lema Tutti fratelli (Todos somos hermanos) acuñado por las mujeres de la cercana ciudad de Castiglione del Stiviere (Provincia de Mantua). Tuvo éxito igualmente para conseguir la liberación de médicos austríacos capturados por los franceses. Cabe resaltar que Dunant fue el inventor del actual botiquín de primeros auxilios.Al regresar a Ginebra a principios de julio, Dunant decidió escribir un libro sobre sus experiencias, que tituló Un Souvenir de Solferino. Se publicó en 1862 en una edición de 1.600 copias y se imprimió a costa del propio unant.


En el libro, describió la batalla, sus costes, y las caóticas circunstancias que la siguieron. También desarrolló la idea de que en el futuro una organización neutral debería existir para proporcionar cuidados a los soldados heridos. Distribuyó el libro a muchos líderes políticos y figuras militares en Europa. Dibujo de los cinco fundadores del Comité Internacional. Dunant comenzó a viajar por toda Europa promocionando sus ideas. Su libro fue recibido positivamente, y el Presidente de la Sociedad Ginebrina para el Bienestar Público, el jurista Gustave Moynier, hizo del libro y sus sugerencias el tema de la reunión de 9 de febrero de 1863. Las recomendaciones de Dunant se examinaron y se valoraron positivamente por los miembros. Ellos crearon un comité de cinco personas para investigar más la posibilidad de llevarlo a cabo e hicieron de Dunant uno de sus miembros. Los otros fueron Moynier, el general del ejército suizo Henri Dufour, y los médicos Louis Appia y Théodore Maunoir. Su primera reunión el 17 de febrero de 1863 se considera hoy en día la fecha de fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja. Desde el principio, Moynier y Dunant tuvieron discrepancias y desacuerdos en relación con sus respectivas visiones y planes. 


Moynier consideraba la idea de Dunant de establecer protecciones neutrales para los cuidadores imposible de realizar y advertía a Dunant en que no insistiera en este concepto. Sin embargo, Dunant continuó defendiendo su posición en sus viajes y conversaciones con políticos de alto rango y militares. Esto intensificó su conflicto personal entre Moynier, que abordó el proyecto de manera bastante pragmática, y Dunant, que era el idealista visionario entre los cinco, y llevaron a que Moynier atacara a Dunant por el liderazgo. En octubre de 1863, catorce estados participaron en una reunión en Ginebra organizada por el comité para discutir la mejora del cuidado a los soldados heridos. El propio Dunant, sin embargo, fue sólo un líder por protocolo, debido a los esfuerzos de Moynier por disminuir su participación. Un año más tarde, una conferencia diplomática organizada por el Parlamento Suizo llevó a la firma de la primera Convención de Ginebra por doce estados. Dunant, de nuevo, se ocupó sólo de organizar el alojamiento de los asistentes.

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La Gioconda

Lisa Gherardini (Florencia, 15 de junio de 1479 – Florencia, 15 de julio de 1542), también conocida como Lisa del Giocondo, Lisa di Antonio María (Antonmaria) Gherardini, Lisa, y Mona Lisa, fue una noble florentina perteneciente a la familia Gherardini, originaria de la región de Toscana, en Italia. Su nombre fue adjudicado al retrato Mona Lisa (también conocido como La Gioconda) del cual fue modelo, y que había sido encargado por su esposo y pintado por Leonardo da Vinci durante el Renacimiento italiano.
Se conocen muy pocos detalles sobre la vida de Lisa; se sabe que nació en Florencia y contrajo matrimonio durante su adolescencia con un mercader de telas y seda que, años después, se convirtió en un funcionario local. Tuvo cinco hijos y mantuvo una vida de clase media acomodada y ordinaria. Lisa sobrevivió a su marido, que era considerablemente mayor que ella. Siglos después de la muerte de Lisa, La Gioconda se convirtió en la pintura más famosa del mundo y en un icono cultural separado de la vida de la Lisa histórica, la mujer. 

La atención de coleccionistas y eruditos del arte hizo que esta obra pictórica se convirtiera en un cuadro reconocido internacionalmente, así como en una importante inspiración a nivel comercial. Aunque desde el siglo XVI existen testimonios que vinculan a Lisa Gherardini con la mujer retratada en la pintura de Leonardo, no ha sido sino hasta comienzos del siglo XXI cuando se ha confirmado con certeza dicha relación. El 5 de marzo de 1495, a los quince años de edad, Lisa contrajo matrimonio con Francesco di Bartolomeo del Giocondo, convirtiéndose así en la segunda esposa de un mercader de textiles y seda modestamente exitoso.La dote de Lisa consistió en 170 florines y la granja de San Silvestro, cercana a la casa de campo de su familia, lo que da pie a conjeturar que los Gherardini no eran ricos en ese momento y que ella y su marido se amaban.. La propiedad se encontraba entre Castellina in Chianti y San Donato in Poggio, cerca de dos granjas que pertenecerían años después a Miguel Ángel. La pareja no se encontraba ni entre los más pobres ni los más ricos de Florencia, sino que más bien mantenían una vida de clase media.


Si bien el matrimonio de Lisa aumentó probablemente su estatus social, puesto que es factible que la familia de su esposo fuera más rica que su propia familia, se cree que él pudo haberse beneficiado del prestigio que poseía el apellido Gherardini. Ciertamente, la pareja habitó al principio en la vivienda familiar de los Giocondo, hasta que Francesco consiguió comprar la casa adyacente a la antigua residencia de su familia en Via della Stufa, el 5 de marzo de 1503. Se presume que Leonardo empezó a pintar el retrato de Lisa ese mismo año. Lisa y Francesco tuvieron cinco hijos: Piero, Camilla, Andrea, Giocondo y Marietta, de los cuales cuatro nacieron entre los años 1496 y 1507. Lisa también crio a Bartolomeo, hijo de Francesco y su primera esposa, Camilla di Mariotto Rucellai, la cual falleció cuando su hijo tenía apenas un año de edad. La madrastra de Lisa, Caterina di Mariotto Rucellai, y la primera esposa de Francesco eran hermanas y ambas pertenecían a la destacada familia Rucellai.
Al crecer, Camilla y Marietta se convirtieron en monjas católicas; la primera adoptó el nombre de sor Beatrice e ingresó en el convento de San Domenico di Cafaggio, donde fue confiada al cuidado de la hermana de Antonmaria, sor Albiera, y también bajo la custodia de las hermanas de Lisa, sor Camilla (acusada de no guardar la castidad y absuelta después de una escandalosa visita de cuatro hombres al convento) y sor Alessandra
Beatrice falleció a los 18 años y fue enterrada en la iglesia de Santa María Novella. Conjuntamente, Lisa desarrolló un vínculo cercano con el convento de Sant'Orsola, altamente respetado en Florencia y al cual se incorporó su hija Marietta en 1521. Marietta tomó el nombre de sor Ludovica y se convirtió en un miembro respetado del convento, donde alcanzó una posición de cierta influencia.25 Por otra parte, Francesco ejerció cargos gubernamentales en Florencia. Fue elegido como uno de los doce miembros del Dodici Buonomini en 1499 y consiguió una posición en la Signoria en 1512, donde fue confirmado como Priori en 1524. Posiblemente mantuvo vínculos políticos y comerciales con la familia Médici, por lo que en 1512 el gobierno de Florencia, que temía el regreso de los Médici del exilio, encarceló a Francesco con una multa de 1.000 florines. En septiembre, fue liberado, una vez que los Médici regresaron.

Gabriel D’Annunzio


Gabriele era el hijo de un terrateniente de Pescara. Publicó su primer libro de poesía a los 16 años. En 1881 ingresó en la Universidad de La Sapienza de Roma, en la que formó parte de los diversos grupos literarios existentes. También escribió críticas y artículos para periódicos locales. Su primera novela, Il piacere (El placer), se publicó en 1889.

Se casó con Maria Hardouin di Gallese en 1883, y con ella tuvo tres hijos, pero su matrimonio terminó en 1891. En 1894 inició una tempestuosa historia de amor con la actriz Eleonora Duse, relación que terminó en 1910. En 1897 D’Annunzio fue elegido miembro de la Cámara de los Diputados por un periodo de tres años pero en 1910 su estilo de vida temerario le obligó a dimitir. Huyó a Francia para escapar de sus acreedores. Allí colaboró con el compositor Claude Debussy en la obra El martirio de San Sebastián (1911). Tras el inicio de la Primera Guerra Mundial, D’Annunzio regresó a Italia e hizo varios discursos apoyando la entrada de Italia en el bando de los aliados. Fue piloto de guerra voluntario y perdió la visión de un ojo en un accidente aéreo.

El 9 de agosto de 1918, como comandante del escuadrón número 87 conocido como «La Serenísima», organizó una de las mayores hazañas de la contienda al conseguir que nueve aviones realizaran un viaje hasta Viena para lanzar panfletos propagandísticos. La guerra hizo que sus ideas nacionalistas se hicieran más fuertes. La cesión de la ciudad de Fiume (actualmente Rijeka en Croacia) en la Conferencia de París de 1919 le irritó. Lideró a los nacionalistas italianos de la ciudad que se apoderaron de ella y forzaron la retirada de las tropas estadounidenses, francesas y británicas que la ocupaban. Pretendía que Italia se anexionara de nuevo Fiume, pero la petición fue denegada. Entonces, D’Annunzio declaró Fiume como un estado constitucional independiente, el Estado libre de Fiume, presagio del posterior sistema fascista italiano. Se nombró a sí mismo Duce. Intentó organizar una alternativa a la Sociedad de Naciones para las naciones oprimidas (y selectas) del mundo (como Fiume) e intentó realizar alianzas con varios grupos separatistas de los Balcanes sin demasiado éxito.

D’Annunzio ignoró el Tratado de Rapallo y declaró la guerra a Italia. Finalmente se rindió en diciembre de 1920 después de que la armada italiana bombardeara la ciudad. Después del incidente de Fiume, D’Annunzio se retiró a su villa de Cargnacco a orillas del lago de Garda, en el municipio de Gardone Riviera, y pasó sus últimos años escribiendo. Aunque tuvo una gran influencia en la ideología de Benito Mussolini nunca estuvo directamente involucrado en los gobiernos fascistas italianos. Il Vate en un sello de Fiume (1920). A petición de Benito Mussolini el rey Victor Manuel III de Italia, crea el título nobiliario de Príncipe de Montenevoso en honor a la montaña homónima. El título, aunque no representa ningún feudo principesco en realidad, fue creado motu proprio para condecorar a D’Annunzio por la victoria del ejército italiano sobre el austríaco en el Primera Guerra Mundial. En 1937 fue nombrado miembro de la Real Academia Italiana. Gabriele D’Annunzio murió de forma fulminante el 1 de marzo de 1938. Mussolini le ofreció funerales de estado. Se le considera un precursor de los ideales y las técnicas del fascismo italiano.

Su ideario nació en Fiume cuando escribió junto a Alceste de Ambris su constitución. De Ambris se encargó de la parte legal mientras que D’Annunzio aportó sus habilidades como poeta. La constitución establecía un Estado corporativista, con nueve corporaciones para representar a diferentes sectores de la economía (empleados, trabajadores, profesionales) así como una «décima» (invento de D’Annunzio), representación de los «humanos superiores» (héroes, poetas, profetas, superhombres). La constitución declaraba también que la música era el principio fundamental del Estado. Ahí nació también parte de la cultura autoritaria que Benito Mussolini aprendió e imitó de D’Annunzio: su método de gobierno en Fiume, la economía del estado corporativo, largos y emotivos rituales nacionalistas, el saludo romano, seguidores ataviados con camisas negras, respuestas brutales y una fuerte represión contra la disidencia comunista. D’Annunzio defendía la política expansionista italiana y aplaudió la invasión italiana de Etiopía. En lo más alto de la fama, D’Annunzio fue aclamado por la originalidad, el poder y el decadentismo de sus escritos. Su trabajo tuvo un inmenso impacto en toda Europa e influyó en generaciones de escritores italianos. Sin embargo, su reputación literaria ha estado siempre ligada a su asociación con el fascismo. Fue un escritor prolífico. Sus novelas, escritas en italiano, incluyen nombres como El placer (1889), El triunfo de la muerte (1894), y Las vírgenes de las rocas (1896). Escribió el guion de la película Cabiria, basada en diversos episodios de la Segunda Guerra Púnica. Las obras de D’Annunzio estuvieron muy influenciadas por la escuela simbólica francesa y contienen episodios de gran violencia y descripciones de estados mentales anormales, junto con magníficas escenas imaginarias.